HIPOLITO BOUCHARD, EL CORSARIO ARGENTINO

Hippolyte de Bouchard (1783–1843) fue un revolucionario francés nacido en Saint-Tropez que participó activamente en la Guerra de Independencia Argentina, alcanzando el estatus de prócer. Tras servir en la marina mercante francesa, Bouchard emigró a Argentina en 1809, pasando a ser conocido popularmente como Hipólito Bouchard, y sumándose al escuadrón naval Azopardo. Posteriormente, se alistó en el Ejército, tomando parte de la Batalla del Convento de San Lorenzo contra las tropas realistas españolas, bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo, creado por otro prócer argentino, el General José de San Martín.

Bouchard se transformó en ciudadano argentino en el año 1813. En 1815 regresó a la Marina, bajo el comando del Almirante Guillermo Brown. En 1817 capitaneó su buque, “La Argentina“, en la primer circunnavegación al globo de un navío de bandera argentina. La travesía se extendió dos años, e incluyó ataques contra buques y territorios del Imperio Español.

Si bien era considerado por sus víctimas como un pirata, en realidad se trataba de un corsario del por aquel entonces joven estado libre de las Provincias Unidas del Río de la Plata (el antecesor directo de la actual República Argentina), ya que poseía “licencia corsaria” para operar contra toda propiedad española en todo el mundo.

Tras liberar esclavos en Madagascar, África, repeler cinco ataques de piratas malayos, y reprimir un motín en el navío “Santa Rosa“, cuya capitanía cedió a Sir Peter Corney, Bouchard navegó hacia las Islas Sandwich (hoy Hawai) para reclutar nueva tripulación, trabando amistad con el Rey Hamehameha, quien pone a su disposición 100 hombres. La flota integrada ahora por franceses argentinos y hawaianos, puso proa a California, llegando a su capital por aquel entonces, Monterrey, el 22 de julio de 1818. Tras duros combates logró tomar el fuerte e hizo ondear la bandera argentina por seis días en California.

Posteriormente fondeó frente a la costa de la Misión Santa Bárbara y amenazó al pueblo cercano. Los sacerdotes armaron y entrenaron 150 de sus conversos y se prepararon para el ataque. Con su ayuda, los soldados del Presidio de Santa Bárbara enfrentaron a Bouchard, quien abandonó el puerto sin atacar.

El 22 de diciembre de 1818, el corsario dirigió a “La Argentina” y la “Santa Rosa” hacia la Misión San Juan Capistrano, enviando una comitiva con la demanda de ser provistos con víveres y otras vituallas. Los soldados de la guarnición, al tanto de los antecedentes de Bouchard, (tildado como el pirata de California) y sus recientes ataques contra los asentamientos de Monterrey y Santa Bárbara, rechazaron la demanda y amenazaron con represalias contra el “pirata”.

La respuesta de Bouchard no se hizo esperar, ordenó el asalto sobre la Misión, enviando 140 hombres y tres piezas de artillería para tomar por la fuerza los suministros necesarios.  Los guardianes de la misión se opusieron inicialmente a los atacantes, pero abrumados por su superioridad debieron huir, las tropas corsarias ocasionaron severos daños en las edificaciones, incluyendo la Casa del Gobernador, los almacenes Reales, y barracas.

El 25 de enero de 1819, Bouchard bloqueó el puerto de San Blas y atacó Acapulco de México, para luego iniciar el camino hacia el sur americano. 
Bajó hacia el Perú siguió hostigando las posiciones españolas sobre el Pacífico. Las naves de Bouchard llegaron el 9 de julio de 1819 al puerto de Valparaíso, justo a tiempo para integrarse a la flota que San Martín preparaba para tomar Lima.




EL ARTISTA DEL CULO

Joseph Pujol, alias le Pétomane (el pedómano), fue un humorista francés que utilizó el culo como herramienta de trabajo.


Desde muy pequeño ya se veía que su futuro estaría vinculado al mundo delespectáculo, era el encargado de amenizar las fiestas cantando y bailando pero un accidente cambió su registro… durante un baño en el mar, cogió aire para sumergirse y sintió cómo las gélidas aguas se introducían por su ano. Asustado, salió rápidamente a la orilla y mientras corría hacia donde se encontraba su madre, se percató de que, ahora, el agua salía. Su madre lo llevó al médico pero éste no le diagnosticó ninguna enfermedad o malformación y le dijo que no debía preocuparse.

Aquel incidente marcaría su vida… comprobó que, gracias al control abdominal, podía aspirar el agua a través del culo y, posteriormente, expulsarla proyectando un chorro de 4 o 5 metros. Cuando llegó a tener un control absoluto, probó con el aire y consiguió expulsarlo produciendo diferentes notas e incluso reproducir sencillas melodías. Tras el éxito cosechado durante cinco años (1887-1892) en Marsella con su espectáculo “Le Petomane“, dio el salto a París… al Moulin Rouge. Allí actuó durante 3 años, convirtiéndose en el artista mejor pagado de Francia (20.000 francos), con un espectáculo en el que interpretaba melodías, apagaba velas, imitaba sonidos, fumaba cigarrillos y como broche final se metía un tubo que conectaba con una ocarina y reproducía canciones populares. Cuando abandonó el Moulin Rouge, por problemas contractuales, abrió su propio teatro y estuvo actuando hasta la Primera Guerra Mundial.

Después de su muerte, en 1945, la Escuela de Medicina de París ofreció 25.000 francos para poder inspeccionar el cuerpo de Pujol, pero la familia se negó aludiendo: "hay algunas cosas en la vida que deben ser tratadas con respeto".


ERIK WEIHENMAYER Y LAS SIETE CUMBRES

El 30 de Abril de 1985, Richard Bass llegaba a la cumbre del Everest, convirtiéndose no sólo en la persona de mayor edad en haber llegado a la cima del Everest, a sus 55 años, sino también en la primera persona en escalar las siete cumbres, los siete picos más altos de los siete continentes. 17 años y medio más tarde, Erik Weihenmayer emulaba a Richard coronando las siete cumbres, después de alcanzar la cima del monte Kosciusko, en Australia. Tan sólo con una sutil diferencia. Erik era ciego desde la edad de 13 años.

Erik Weihenmayer nació el 23 de septiembre de 1968 en Princeton, New Jersey. Cuando aún era solo un niño se le detectó retinosquisis congénita. La retinosquisis es una enfermedad que afecta con cierta frecuencia a la visión de las personas de avanzada edad, pero su versión congénita es mucho más rara y problemática. En el caso de Erik evolucionó como un glaucoma que a la edad de tan sólo 13 años le había dejado legalmente ciego.

A pesar de lo que figura en muchas notas de prensa, artículos y noticias respecto a Erik, el glaucoma no le dejó completamente ciego, pero sí alcanzó un nivel de ceguera suficiente como para que fuese declarado incapacitado, con la necesidad de llevar unas gruesas gafas con las que sólo podía alcanzar a leer con dificultad textos al alcance de su mano. De hecho, que el glaucoma le causó estragos, se hizo inseparable de su perro guía.

Desde pequeño, Ed, el padre de Erik, le propuso desafiar la flexible línea que marcaba los límites establecidos entre lo que las personas ciegas podían hacer y lo que no. Erik se negaba a limitarse a lo que cualquier persona ciega en sus mismas circunstancias hubiera hecho, y comenzó a practicar todo tipo de deportes en asociaciones para personas ciegas.

El baloncesto fue durante muchos años su deporte favorito, pero le resultaba muy molesto los golpes que se llevaba partido tras partido dada su incapacidad de anticipar las trayectorias del balón hasta que golpeaba su cara. El gran punto de inflexión llegó cuando en un programa para personas invidentes le llevaron a hacer prácticas de escalada. Según comentaba hace años en una entrevista a National Geographic, inmediatamente se quedó fascinado al enfrentarse a una gran barrera en la que con sus manos tenía que encontrar los agujeros para conseguir conectar las mejor trayectoria que pudiera llevarle a superarla. La gran destreza demostrada aquel primer día hizo que el resto de chicos se refirieran a él como “Monkey boy” (el chico mono).

Esta novedosa afición a la escalada, unida con la experiencia haciendo senderismo con ayuda de su padre, terminaron convirtiendo a Erik Weihenmayer en un persistente e inquieto montañero. Con los años y la experiencia, Erik se convirtió en un gran explorador manual de las rocas que escalaba, y los retos que se planteaba eran cada vez más ambiciosos. Su gran salto llegó en 1995, cuando junto a un grupo de amigos llegó a la cima del monte McKinley, la cumbre más alta de Norteamérica.

Tras ello, su fascinación por la montaña y afán de superación no hizo más que incrementarse. El año siguiente escaló El Capitan, una de las cimas más complicadas de Estados Unidos. En 1997 convenció a la entonces su novia, Ellie Reeve, para subir juntos al monte Kilimanjaro. Al llegar a la cumbre ambos celebraron su boda, mostrando la admiración que ambos compartían por la montaña.

Tras escalar el Aconcagua, la cima más alta de Sudamérica en 1999 y el monte Vinson, la cumbre más alta de la Antártida en 2000, llegó su gran reto: afrontar el ascenso al Everest. De todos los que intentan subir al techo de Asia y del mundo, tan solo un 10% consigue llegar a la cima. Y pese que, hasta entonces ningún ciego lo había subido anteriormente, las intenciones de Erik no se frenaron. En marzo de 2001 llegó a Lukla, Nepal, y comenzó el sendero del ascenso desde su punto más bajo.

Según cuenta Erik en su autobiografía, los sherpas se quedaron fascinados con su gran seguridad a la hora de moverse por la montaña, tanto que muchos dudaron de su ceguera. Erik lo demostró quitándose las gafas durante un pequeño tramo, acallando todo tipo de dudas sobre su pequeña dificultad. La ascensión del Everest fue con diferencia la más complicada de las siete cumbres de Erik. Los problemas se continuaron desde los primeros días, con tormentas imprevistas que fueron retrasando su ascenso. Finalmente el equipo consiguió sobreponerse a las adversidades y Erik pisó la cima del Everest en la mañana del 25 de mayo de 2001.

El año siguiente, Erik Weihenmayer escaló los dos últimos obstáculos antes de entrar en el selecto grupo de los hombres de las siete cumbres, coronando el monte Elbrus el 13 de junio de 2002 y el monte Kosciusko el 5 de septiembre de 2002. Aún así, la controversia le persiguió durante años. Son muchos los que no consideran el monte Kosciusko la gran cumbre de Oceanía, sino que otorgan el honor al monte Jaya, en Indonesia. Para acallar todo tipo de dudas, el 20 de agosto de 2008 coronó la última de las cimas.

Posiblemente muchos se preguntarán. ¿Cómo es posible que Erik llegase a la cima siendo completamente ciego? Por mucho que su tacto fuera extraordinario, sería imposible orientarse correctamente ante la multitud de posibles escaladas de montañas de la magnitud de las siete cumbres. La clave estaba en dos personas de confianza. La gran parte del tiempo, una persona precedía a Erik y otra se situaba detrás, y gracias al cascabel que ambos llevaban, Erik podía tener en mente el camino que seguían.

En las zonas de mayor peligro, las dos personas que rodeaban a Erik tensaban una cuerda para marcar el camino correcto a Erik. En los momentos de escalada de paredes, Erik también se solía situar entre dos personas de confianza aunque, según cuenta en su autobiografía, muchas veces se veía obligado a escalar unos cuantos metros en primera posición si la persona que le precedía fallaba al marcar la ruta.


Fuente: http://recuerdosdepandora.com

EL PRIMER SER HUMANO EN AMERICA

Paulo III
Aunque existen diversas teorías sobre otros que llegaron al continente americano antes que Colón, independientemente de los nativos del lugar, creo que el título de descubridor, con todo lo que conlleva (explorar, investigar… y dar a conocer), se lo podemos adjudicar a Cristobal Colón. En 1493, cuando Colón regresó de su primer viaje a las Indias y a petición de los Reyes Católicos, el Papa Alejandro VI, el valenciano Rodrigo Borgia, les otorgó la Breve Inter caetera que junto con la Bula menor Inter caetera, la Bula menor Eximiae devotionis y la Bula Dudum siquidem constituyen las llamadas Bulas Alejandrinas.

En breve Inter caetera, otorgado el 3 de mayo de 1493 en favor de Fernando e Isabel, el Papa concede:

el dominio sobre cada una de las tierras e islas ya citadas, así las desconocidas como las hasta ahora descubiertas por vuestros enviados y las que se descubran en adelante [...] el monopolio del comercio con las nuevas tierras, prohibiendo a todos los cristianos navegar a ellas sin licencia de los Reyes Católicos, bajo pena de excomunión.

En contrapartida, les impuso a los reyes la obligación de enviar misioneros para convertir a las poblaciones descubiertas a la fe católica. En estos momentos se planteaban muchas dudas sobre los nativos que poblaban aquellas tierras: ¿eran seres humanos o sólo tenían apariencia humana? ¿tenían alma?

El 9 de junio de 1537, el Papa Paulo III ponía luz ante tanta oscuridad; en la Bula Sublimis Deus los declaraba hombres:

Nos, que aunque indignaos, ejercemos en la tierra el poder de Nuestro Señor, y luchamos por todos los medios para traer el rebaño perdido al redil que se nos ha encomendado, consideramos sin embargo que los indios son verdaderos hombres y que no sólo son capaces de entender la fe católica, sino que, de acuerdo con nuestras informaciones, se hallan deseosos de recibirla (¿?)

También hacía referencia a su libertad pero esta parte parece que se olvidó por el camino:

Deseando proveer seguros remedios para estos males, definimos y declaramos por estas nuestras cartas, o por cualquier traducción fiel, suscrita por un notario público, sellada con el sello de cualquier dignidad eclesiástica, a las que se les dará el mismo crédito que a las originales, no obstante lo que se haya dicho o se diga en contrario, tales indios y todos los que más tarde se descubran por los cristianos, no pueden ser privados de su libertad por medio alguno, ni de sus propiedades, aunque no estén en la fe de Jesucristo; y de sus propiedades, y no serán esclavos, y todo cuanto se hiciere, será nulo y de ningún efecto.

Fuente: Las hemorroides de Napoleón – José Miguel Carrillo

RUCCI, NOTICIAS DE UN SINDICALISTA

José Ignacio Rucci nació en Alcorta, Provinca de Santa Fe el 15 de marzo de 1924.

En 1946 comenzó a formarse en la tarea sindical y pasó a cobrar relevancia luego de la autodenominada Revolución Libertadora que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón en 1955, como miembro activo de la llamada Resistencia Peronista. Junto al dirigente Augusto Timoteo Vandor fue ascendiendo dentro de la UOM Unión Obrera Metalúrgica a la que pertenecían y también dentro del movimiento sindical en general, siempre del lado más conciliador del mismo, enfrentándose muchas veces con los bloques más combativos.

Llegó a ser dirigente gremial en la importante fábrica siderúrgica SOMISA (Sociedad Mixta Siderurgia Argentina), en 1960 asumió la Secretaría de Prensa de la Unión Obrero Metalúrgica, y en 1964 fue designado interventor en la seccional San Nicolás, donde luego fue secretario general. 

En 1970 fue designado secretario general de la CGT y desde allí fue uno de los impulsores del regreso de Juan Domingo Perón al país. Cuando esto se produce en noviembre de 1972, había una fuerte lluvia y Rucci fue quien sostuvo el paraguas para proteger a Perón cuando descendió del avión en una imagen que fue muy difundida por los medios. 

La organización Montoneros había señalado a Rucci como uno de los instigadores de la matanza de Ezeiza, enfrentamiento entre organizaciones armadas irregulares peronistas que tuvo lugar el 20 de junio de 1973 en ocasión del regreso definitivo a la Argentina de Juan Domingo Perón, luego de casi 18 años de exilio, y comenzó a analizar la posibilidad de matar a Rucci. 

Fue a la salida de su casa a plena luz del día, 12:11 hs para ser exactos, en plena Av. Avellaneda, a la altura 2953 para ser exactos, en el barrio de Flores. Nadie oyó nada, nada vio nada, pero a Rucci le metieron todos los balazos que quisieron.

Fueron en total 23 los impactos de bala. Montoneros denominaría luego a aquel asesinato "Operativo Traviata", asociándolo con las galletitas Traviata, cuyo aviso comercial versaba: "las de los ventitrés agujeritos".

MILTON GLASER, I LOVE NEW YORK

En la década de los 70 la ciudad de Nueva York se hallaba sumida en una de sus mayores crisis fiscales. El crimen crecía sin ningún tipo de control y grandes negocios comenzaban su marcha buscando nuevas localizaciones. Todo este ambiente estaba haciendo sufrir a la imagen de Nueva York y el turismo estaba sufriendo en consecuencia.

Por ello, en el año 1977, el departamento de comercio del estado de Nueva York contrato a la agencia Wells Rich Greene para desarrollar una campaña de marketing para el estado de Nueva York. William S. Doyle, el jefe del departamento, también contrató a Milton Glaser, para trabajar como diseñador en la campaña de Wells Rich Greene.

Con esta campaña se pretendía buscar que la gente viera Nueva York como algo más que una gran urbe con todos los problemas que eso supone, siendo un lugar del que disfrutar y en el que poder vivir. De este modo, se buscaba que la campaña turística estuviera dirigida tanto a recuperar el turismo que se estaba perdiendo como a todos los habitantes del estado de Nueva York.


La primera idea de Glaser fue utilizar el simple eslogan “I love New York” (Me gusta Nueva York) en dos líneas, con una tipografía elegante que llamara la atención. Pero tras pensar un día entero, anotó en una hoja “I Love New York” y se percató de que únicamente necesitaba las mayúsculas para hacer llegar el mensaje.

Inspirado en el eslogan “Virginia is for Lovers” de la campaña de 1969 del estado de Virginia, Glaser creó un logo que consistía en la letra I seguida del símbolo del corazón en rojo. Debajo situó las letras N e Y escritas en la patriótica tipografía American Typewriter, resultando el logo que todos conocemos.

Originalmente la campaña estaba pensada para que durase únicamente un par de meses, pero su éxito la ha hecho perdurar con el paso de los años como una marca de identidad de la ciudad de Nueva York. Sus camisetas blancas con el logo estampado aún siguen siendo a día de hoy uno de los recuerdos de Nueva York más vendidos.

En los últimos años, esta maca ha sido explotada por muchos otros lugares como Londres, París, Los Ángeles, San Francisco o México DF. También la idea ha sido explotada más allá de los corazones, siendo el ejemplo más característico el I (trébol) Boston.

BRUCE LEE, EL VERDADERO DRAGON


Bruce Lee fue un artista marcial, actor e incluso filósofo que como todos saben falleció a la temprana edad de 32 años, considerando una leyenda en las artes marciales e inspiración para muchos su legado permanece hasta la actualidad. 

Bruce nació el 27 de noviembre de 1940 en California, Estados Unidos y es de origen chino. Fundador del Jeet Kune Do y experto en Kung fu, se realizó ya hace tiempo una película inspirada en la vida de este personaje sin embargo fue muy criticada pues hubieron muchas incongruencias entre la vida real y lo que se contó en la cinta.

Esta vez revisaremos algunas curiosidades acerca de la vida de Bruce Lee:

Sus padres lo llamaban “Sai Fon” que traducido al español significa “Pequeño Dragón” pero el nombre de Bruce no se lo pusieron ellos sino una de las enfermeras del hospital Jackson Street donde nació Bruce. Con sólo tres meses de nacido viajó a Hong Kong ya que sus padres eran originarios de dicha ciudad y creció en China hasta que cumplió los 18 años, edad en la que volvió a su natal San Francisco en los Estados Unidos.

Bruce Lee comenzó su carrera como actor cuando tenía apenas 6 años y a pesar de que se le consideraba como actor él siempre prefirió ser reconocido más como un practicante de artes marciales en lugar de actor. En toda su vida sólo fue derrotado en una pelea y fue cuando tenía 13 años, haber sido derrotado influyó de manera importante en su decisión de aprender artes marciales siendo uno de sus mentores un maestro de Wing Chun de nombre Yip Man.

En 1970 Bruce se lesionó la espalda a causa de una rutina de entrenamiento demasiado extrema y en las cuales cargaba considerables cargas pesadas para ejercitarse, esto desmiente la creencia de que Bruce haya sufrido su lesión durante una pelea lo cual no ocurrió así, la lesión fue delicada al punto que los médicos no tenían muchas esperanzas de que se recuperara pero sorprendentemente logró sanar por completo.

Al contrario de lo que se puede pensar Bruce Lee no tenía genes perfectos, usaba lentes de contacto y además no fue aceptado por el Ejército de los Estados Unidos luego de pasar el examen físico indispensable para ingresar. Sin embargo su habilidad y el dominio completo de su cuerpo eran prodigiosos, Bruce lograba alcanzar la velocidad de cinco centésimas de segundo al lanzar un golpe y tenía la habilidad de usar los palillos chinos para atrapar granos de arroz lanzados al aire.

En una ocasión mientras entrenaba con James Coburn lanzó una patada a un saco de box de 68 KG con tal fuerza que lo terminó rompiendo. Realizó una demostración de artes marciales en Long Beach Sports Arena con los ojos completamente vendados.

Cuando se encontraba filmando la película “Enter The Dragon” en 1973, repentinamente un 20 de julio de ese año comenzó a sentir un intenso e insoportable dolor de cabeza al punto que tuvo que descansar no sin antes tomar un analgésico, Bruce quedó dormido y no despertaría jamás pues misteriosamente entró en estado de coma, lo llevaron al hospital pero al llegar ya había fallecido. Fue en Hong Kong, Kowloon donde se rodaba la película, su funeral se realizó en dicha ciudad para luego ser llevado a Seattle en Estados Unidos donde actualmente descansan sus restos.

Su muerte sigue siendo un misterio pues no se sabe la verdadera causa del fallecimiento, abriéndose a partir de él infinidad de conjeturas. La más difundida en su momento fue que Bruce fue asesinado, presuntamente por las huestes más conservadoras de las artes marciales orientales que no toleraban la postura de Bruce que siempre se ocupó de difundir su doctrina en todo el mundo, fundamentalmente en los Estados Unidos.

Pasarían muchos años para que Brandon, su hijo, falleciera misteriosamente durante el rodaje de un film, hecho que tampoco quedó completamente esclarecido.
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