EL NACIMIENTO DEL KITSCH

Pocas personas saben que el Discóbolo de Mirón – tal vez la escultura griega más famosa después de la Venus de Milo- no es la obra original. La versión que conocemos, lejos de ser la original, es una de las tantas copias que se hicieron en tiempos de Roma.
Los romanos copiaron en mármol buena parte de las esculturas helenísticas originales, que en general eran realizadas en bronce. El bajo costo del mármol permitió no solo que proliferaran en el espacio público romano, sino que además las protegió, no sólo del tiempo, también del hombre. Las bronces originales de los griegos fueron fundidos para revender el metal, mientras que las copias de mármol romanas, menos valiosas y difíciles de reutilizar, sobrevivieron hasta nuestros días.
Durante el saqueo de Siracusa, los romanos descubrieron su gusto por la estética helena: las obras griegas, robadas, reemplazaron el estilo etrusco y configuraron el nuevo gusto de un Imperio aún incipiente. Sesenta años después Grecia fue finalmente derrotada. Los talleres del Asia Menor comenzaron a producir obras “a la griega” para el gusto popular romano.
Nacía el kitsch.

Fuente : www.blogkitsch.com

LAS FORMAS DE LA TIERRA


La imaginación, llevó al hombre a figurarse a la Tierra de diferentes formas casi todas simétricamente sencillas, y algunas otras perfectamente pensadas para que coincidan con las creencias religiosas. Hasta que los griegos comenzaron a ver la forma de la tierra como realmente tenía que ser y no como querían que fuese. Casi todos los pueblos tienen y tuvieron una noción de la forma de la Tierra, aunque más no sea de la región en que viven, que muchas veces se presentó como la única región o ubicándola en el centro del mundo conocido.

Una de las formas más sugestivas de la tierra era el huevo. Los antiguos egipcios se imaginaban a la tierra como un huevo protegido durante la noche por la Luna. Los gnósticos, místicos cristianos de los siglos I y II, percibían también al cielo y a la Tierra como un mundo ovoide en el útero del universo. Una serpiente gigantesca estaba enroscada en el huevo y lo entibiaba, cuidaba, incubaba y a veces hasta se alimentaba de él. El sabio cristiano Beda el Venerable escribió en el siglo VII: "La tierra es un elemento situado en el centro del mundo, como la yema en el centro de un huevo; alrededor de la tierra se encuentra el agua, como la clara que rodea a la yema; por fuera está el aire, como la membrana de un huevo, y rodeándolo todo está el fuego, que encierra al mundo como la cascara al huevo."

Los griegos, mucho antes que comenzaran a creer que la tierra era una esfera, ya discutían qué otra forma simple podría haber adoptado la tierra. La idea de los poemas homéricos (la Ilíada y La Odisea) del mundo, era la de un inmenso disco redondo rodeado por el río Océano. Heródoto (c. 484-425 a.C.) ridiculizó la idea homérica, para él era evidente que la tierra debía de estar rodeada por un gran desierto. La creencia de una especie de "ecuador" (una división de la tierra en dos partes iguales) fue anterior a la opinión general de que la tierra tenía forma de esfera. Esquilo, el historiador Éforo y otros escritores griegos, imaginaban el mundo conocido como un bien proporcionado paralelogramo.

La idea de una tierra cuadrada fue muy atractiva para muchos pueblos. Los antiguos peruanos se imaginaban el mundo como un cofre con un tejado a dos aguas en donde vivía un gran dios. El universo de los aztecas estaba formado por cinco cuadrados, un cuadrado en el centro y los otros en cada uno de sus lados. Cada uno de los cuadrados contenía uno de los cuatro puntos cardinales, que provenían del lugar central, morada del dios Xiuhtecutli, madre y padre de los dioses y habitantes del ombligo de la tierra. Los mayas creían que el universo tenia tres niveles, el inframundo, el mundo humano y la esfera celeste. Estos niveles se mantenían unidos por su eje por una ceiba sagrada. El mundo medio presentaba cuatro direcciones orientadas a los puntos cardinales, en cada esquina se ubicaba un cargador del cielo o bacab y una ceiba similar a la del centro. Otros pueblos concibieron el mundo como una rueda, incluso un tetraedro. Los chinos a pesar de tener unos mapas perfectamente detallados, creían que la tierra era plana y que China estaba en el centro.

Para los pueblos del norte de Europa (Germania y Escandinavia), el mundo tenia una forma de disco, en cuyo centro se hallaba la Tierra rodeada por el océano. Midgard, una inmensa serpiente rodeaba la morada de los hombres como un anillo. Sobre un pico los dioses edificaron Asgard, la residencia de los dioses. La cohesión de este universo estaba asegurada por Yggdrasil, el Árbol del Mundo, un fresno gigantesco que se elevaba hasta el cielo y cuyas ramas cubrían el mundo entero. También está la creencia de que el mundo es chato y cuadrado con el cielo formado por la calavera del gigante Ymir y cuatro enanos ubicados en cada una de las esquinas de la Tierra para sostenerlo.

Para los Benua-Jakun, una tribu aborigen del estado malayo de Johore (sudeste asiático), la superficie terrestre es sólo una piel que cubre el abismo lleno de agua.

Según los hebreos el mundo contiene siete tierras separadas una de la otra por intervalos de torbellino, y se llaman en orden ascendente: Eres, Adama, Harabha, Siyya, Yabbasha, Arqa, Tebhel y Heled. Esta última es la que habitan los seres humanos. Está cubierta con una tapa en forma de cúpula, la cual está sujeta a la tierra por tres o cuatro ganchos. La tierra más alta está enganchada al borde del segundo cielo (no del primero que es sólo un gran velo plegadizo); la segunda tierra está sujeta al tercer cielo, y así sucesivamente. Toda la estructura se parece a una torre de 14 pisos, el piso superior cuelga del brazo de Dios.

Se ha atribuido el papel de sostenedores del mundo a diversos personajes maravillosos. Los griegos atribuyeron ese trabajo a Atlas, el cual sostenía la tierra sobre sus hombros. Los hindúes imaginaban una tierra hemisférica sostenida por los lomos de cuatro elefantes que a su vez descansaban sobre el caparazón hemisférico de una tortuga gigantesca que flotaba sobre las aguas del universo, en otras fuentes la imaginan como una semiesfera que se basaba sobre los lomos de unos elefantes de pie encima de una tortuga, a la cual soportaba la serpiente de la eternidad, que la encierra en su círculo simbólico. Los chinos sostenían que el mundo descansaba sobre las espaldas de una tortuga, mientras que los mayas sobre la espalda de un cocodrilo. Los chibchas de Colombia, atribuían el papel de sostenedor del mundo a Chivchacum quien fue castigado por Bochica a sostener el mundo por afligir a la humanidad, antes estaba sostenida por estacones.

Una noción interesante, es la que tiene a la tierra por hueca. Ya los griegos, en tiempos de Aristóteles (siglo VI a.C.) se la representaban como hueca, de otro modo no habría sitio para el infierno. La detallada descripción que hace Dante Alighieri de la tierra en su Divina Comedia, la presentaba como el centro esférico hueco del universo, con diferentes círculos arriba y abajo, los cielos y los infiernos. Así, la noción de la Tierra hueca fue convertida virtualmente en parte de la religión cristiana, y cuando nació la ciencia moderna los científicos se esforzaron por hacerla razonable. En 1665, el estudioso y sacerdote católico alemán Atanasious Kircher publicó Mundo Subterráneo. En él describía a la Tierra surcada de cavernas y túneles en que vivían dragones. Julio Verne también se figuró a la Tierra como hueca, en su Viaje al centro de la Tierra publicado en 1864. A principios del siglo XIX, un estadounidense llamado John Cleve Symmes insistió en que la Tierra se componía de toda una serie de globos concéntricos separados por espacios intermedios, a los cuales se entraba por unas inmensas aberturas que se ubicaban en los polos.

La forma del mundo para los primitivos cristianos se convirtió en una imagen cuidada y atractiva desde el punto de vista de la teología. El cristianismo trajo consigo un olvido del saber griego y romano, en el mundo mediterráneo, que afligió a Europa desde el año 300 de nuestra era hasta el año 1300 (¡1000 años de ignorancia!). Durante estos siglos la fe y el dogma cristiano suprimieron los esmerados estudios de los sabios de la antigüedad. Los mapas eran circulares, rodeados del océano y con Africa arriba, Asia a la izquierda y Europa abajo. En otros que se llamaron mapas T-O, tenían la forma de una T dentro de una O, la T era un curso de agua que separaba a Asia arriba, Europa a la izquierda y Africa a la derecha. Jerusalén estaba en el centro de todos los mapas. El pensamiento cristiano también puso en duda la redondez de la Tierra, ya que la gente del hemisferio sur se podía caer al vacío. Cosmas Indicopleutes, religioso egipcio, escribió hacia el año 535 un trabajo titulado Topografía cristiana, en el cual da una descripción de la Tierra muy atractiva. Para éste, el mundo tiene la forma del Arca de la Alianza; y el monje egipcio lleva esta comparación hasta los más mínimos detalles. Para Cosmas la Tierra es plana, de forma rectangular y constituye el piso de ese baúl que es el Arca de la Alianza. De cada lado se alzan paredes verticales y éstas, al reunirse, forman una especie de techo curvo, la tapa del baúl, que la particularidad de ser de doble forro. El plano inferior del techo es el cielo que vemos, mientras que el otro plano es el verdadero techo del universo.

La primera persona de quien sabemos que haya sostenido alguna vez la teoría de que la Tierra es esférica fue el filosofo griego Pitágoras (580-500 a.C.). El filosofo griego Aristóteles (384-322 a.C.) clasificó todas las evidencias referidas a la esfericidad de la Tierra, allá por el año 340 antes de Cristo y, si bien tal condición no fue aceptada en líneas generales, desde entonces ninguna persona cultivada dudó de ello. Aristóteles fue el primer hombre que supo expresar con claridad que cuanto hay sobre la Tierra es atraído hacia el centro, y la fuerza que hace tal cosa posible se llama gravedad; gracias a ello los habitantes del hemisferio sur no nos caemos.

Los griegos, ya sabiendo la forma de la tierra, comenzaron a preguntarse como sería la forma y qué había sobre ella, cuán grande era la tierra, etc. Es Eratóstenes de Cirene (276-196 a.C.), uno de los primeros maestros de la biblioteca de Alejandría, el primero que hace la experiencia de medir la circunferencia de la Tierra. Lo realizo por el año 240 a.C., comparando la altura del Sol en un mismo día (el solsticio de verano) y en dos ciudades relativamente alejadas. Eratóstenes arriesga un resultado: 252000 estadios egipcios o 40000 kilómetros, hoy se sabe que tiene 39690 de circunferencia. Igualmente los cálculos de Eratóstenes no fueron plenamente aceptados. Hubo muchas otras mediciones, la más importante y que tendría una especial incidencia en la historia de la humanidad, es la de Posidonio y Estrabón, que luego fue adoptada por Ptolomeo, que medía la circunferencia de la Tierra en 29000 kilómetros, casi tres cuartas partes de la original. La historia quiso que Cristóbal Colón (1415-1506) utilizara esta medida en sus cálculos. Colón fue en dirección oeste porque pensó que el Asia quedaba a solo 4800 kilómetros, cuando en realidad tiene una distancia de 16000 kilómetros, su suerte fue que hubiese un continente en medio.

Las cosas marcharon menos bien cuando se trató de saber lo que hay en la superficie del Globo. ¿Uno o varios continentes? ¿Uno o varios Océanos? Entre los griegos se imponía la imagen de un continente único, visto al principio como circular, luego como una masa alargada de este a oeste, que es cómodo agrupar en tres continentes separados por obstáculos naturales: el estrecho de Gades o Gibraltar, entre las Columnas de Hércules, el Nilo o el Mar Rojo, y el Tanais, es decir el mar de Mármara. Todo este mundo está rodeando al Mediterráneo que es concebido como el centro del mundo habitable. Desde Eratóstenes a Ptolomeo, nadie pone en duda las tierras emergidas al norte del ecuador. Se creía que el hemisferio sur estaba cubierto de agua. Lugo se va a calificar al ecuador como inhabitable. La existencia de un continente austral se postula pero se duda, y más que nada se dice que sería infranqueable por el calor insoportable que hace más abajo del ecuador.

Más tarde llegaría el despertar cultural y científico, y los europeos saldrían a la conquista del mundo sin dejar rincón de la Tierra desconocido.


Fuente : www.saber.golwen.com.ar

LA BUENOS AIRES COLONIAL


"En las calles de Buenos Aires no se ven, en las horas de la siesta más que médicos y perros". Así describía a la Gran Aldea un viajero francés. Y es que el pasatiempo preferido de los porteños era dormir la siesta. Tampoco había mucho que hacer. Las actividades principales eran la ganadería y el comercio, que se manejaban con poca mano de obra y una visita cada tanto a los lugares de producción y servicio. Ir de shopping llevaba muy poco tiempo. Bastaba atravesar la Plaza de la Victoria (actual plaza de Mayo) y recorrer la Recova donde estaban los puestos de los "bandoleros", como se llamaba entonces a los merceros frente a una doble fila de negocios de ropa y novedades.

Esto daba cierto margen para la vida nocturna que tenía en las tertulias su expresión más elegante. Las casas de las familias más "acomodadas" recibían a viajeros, vecinos y amigos para divertirse y hacer negocios. Las tertulias se prolongaban hasta después de la medianoche entre empanadas, recitales de poesía y música, comentarios políticos y de moda. Una de las más famosas era la que ofrecían frecuentemente los O´Gorman. A Don Tomás O'Gorman y a su esposa Anita Perichon les encantaba recibir a lo más granado de la sociedad, entre ellos al Virrey Cisneros. Un asiduo concurrente a las tertulias, el inglés John Parish Robertson se asombraba de la buena conversación de las porteñas y de la precocidad de las niñas que a los siete años ya bailaban el minué a la perfección. Las tertulias eran además la ocasión indicada, y casi la única, para que las adolescentes encontraran novio.

Una vez a la semana "la parte más sana del vecindario", como definía el cabildo a sus miembros, es decir los propietarios porteños, concurría al teatro para asistir a paquetas veladas de opera y a disfrutar de las obras de teatro de Lavardén. Desde que la inaugurara el Virrey Vértiz en 1783, la Casa de Comedias, conocida como el Teatro de la Ranchería, se transformó en el centro de la actividad lírica y teatral de Buenos Aires hasta su incendio en 1792. En 1810 pudo reabrirse el Coliseo Provisional de Comedias dando un nuevo impulso al arte dramático.

Convocaban por igual a ricos y pobres las corridas de toros. En 1791 el virrey Arredondo inauguró la pequeña plaza de toros de Monserrat (ubicada en la actual manzana de 9 de julio y Belgrano) con una capacidad para unas dos mil personas. Pero fue quedando chica, así que fue demolida y se construyó una nueva plaza para 10.000 personas en el Retiro en la que alguna vez supo torear don Juan Lavalle.

En su breve paso por Buenos Aires los ingleses habían impuesto el Cricket, un juego muy parecido a la "chueca" deporte preferido de los pampas que se asombraban al ver como los huincas lo practicaban.

El pato, las riñas de gallo, las cinchadas y las carreras de caballo eran las diversiones de los suburbios orilleros a las que de tanto en tanto concurrían los habitantes del centro. Allí podían escucharse los "cielitos", que eran verdaderos alegatos cantados sobre la situación política y social de la época.

La ruleta y los juegos de azar tenían su sede en la casa de Martín Echarte una especie de casino colonial donde también se jugaba al ajedrez y por supuesto se hablaba de política.

Los cafés eran los ámbitos naturales de discusión política y la sede de las distintas facciones que discutían acaloradamente en mayo de 1810. Los más famosos eran el Café de Marco, el de la Victoria, el de los Cartalanes y el de Martín. Todos tenían mesas de billar y amplios patios.

A la hora de comer afuera no había mucha variedad. Se podía tomar algo en la Confitería Francesa, pero La fonda de Los Tres Reyes era el único restaurante de Buenos Aires. Su única competencia era la casa de Monsieur Ramón, un auténtico Chef francés que preparaba comidas para llevar a domicilio. Muchas señoras mandaban a sus esclavos a aprender a cocinar con Monsieur Ramón.

Con la revolución irán cambiando las costumbres y se producirá una lenta pero firme deshispanización que se verá reflejada en las costumbres, la forma de hablar y la vestimenta. Las mujeres mantendrán la mantilla, el peinetón y el abanico pero irán cada vez más a la francesa. Los hombres, en cambio se visten a la inglesa galera y todo.


Apenas siete años después de la segunda fundación de Buenos Aires, en 1587, se produjo el primer desembarque de africanos esclavos en Buenos Aires. Las travesías del Atlántico eran terribles. Viajaban amontonados sin las más mínimas condiciones sanitarias, mal alimentados y sometidos a la brutalidad de los traficantes.

Buenos Aires era una especie de centro distribuidor de esclavos. Desde aquí se los vendía y se los llevaba a los distintos puntos del virreinato. En Buenos Aires a los esclavos negros se los ocupaba sobre todo en las tareas domesticas como sirvientes en las casas de las familias más adineradas.

A pesar de la esclavitud, los negros de Buenos Aires y Montevideo no perdieron sus ganas de vivir e hicieron oír sus candombes y milongas y aportaron palabras a nuestro vocabulario como mucama, mandinga (el diablo) y tango.

Durante el virreinato de Joaquín del Pino comienza a publicarse en Buenos Aires El Telégrafo Mercantil, el primer periódico de nuestra historia. El numero 1 apareció el primero de abril de 1801. Pero como el periódico decía cosas que molestaron al poder, fue clausurado por orden del virrey en octubre de 1802.

Muy lejos del teléfono y la internet, los habitantes del virreinato se comunicaban por carta. Pero, ¿cuánto tardaba en llegar una carta a destino? Dependiendo lógicamente de las distancias, desde una semana a seis meses.

Las cartas eran llevadas a caballo a través de las postas, donde descansaban los mensajeros y cambiaban de caballo. Desde Buenos Aires tres veces por año salía un hombre a caballo hacia Chile, otro hacia el Perú y otro al Paraguay. Así que... había que armarse de paciencia. Con el tiempo aparecieron las galeras tiradas por varios caballos que transportaban pasajeros y correspondencia, acelerando los tiempos de llegada de las cartas.

En 1747 se creó el correo, pero recién con la apertura del puerto se regularizo la correspondencia con España.

Durante el virreinato de Arredondo se creó el Consulado en 1794, un organismo destinado a organizar la vida económica de la Colonia. Controlaba a los comerciantes para que no aumentaran injustificadamente sus precios y para que no engañaran a sus clientes con los pesos y medidas de sus mercaderías.

El primer secretario fue un joven criollo que había estudiado en Europa las más modernas teorías económicas, Manuel Belgrano, quien en los informes anuales del consulado aconsejara a las autoridades fomentar la industria y las artes productivas.


Fuente : www.elhistoriador.com.ar

MAX PLANCK, EL CIENTIFICO DESGRACIADO

El cientí­fico alemán Max Planck fue pionero en el campo de la fí­sica y padre de la teorí­a cuántica. Sus estudios e investigaciones sirvieron para que otros, como Einstein, desarrollasen sus trabajos sobre la energí­a atómica. 
El reconocimiento a su trabajo llegó con la concesión del Premio Nobel de Fí­sica en 1918. 
Su vida profesional fue fructí­fera y exitosa, pero su vida personal fue una desgracia continua:
•    En 1909 falleció su primera esposa, Marie Merck, y tuvo que hacerse cargo de sus cuatro hijos: Karl (21 años), las gemelas Emma y Grete (20 años), y Erwin (16 años).
•    En 1911 se casa con su segunda esposa, Marga von Hoesslin.
•    En 1916 su hijo menor, Erwin, muere en la Primera Guerra Mundial.
•    En 1917 fallece Grete en el parto de su primer hijo. Su hermana gemela Emma se hace cargo del niño y, supongo, que como “el roce hace el cariño” se enamoró de su cuñado y se casaron.
•    En 1919 fallece Emma también en el parto de su primer hijo.
•    En 1944 una bomba de los Aliados cae en su casa. A parte de las pérdidas materiales, también se perdieron todas las notas, artí­culos, trabajos… Muchos años de investigación y esfuerzo.
•    En 1945, poco antes de terminar la Segunda Guerra Munidal, la Gestapo detiene y ejecuta a su hijo Karl acusado de participar en un complot para asesinar a Hitler.


A pesar de todas estas desgracias, Max Planck se sobrepuso a todas ellas y continuó trabajando hasta su fallecimiento en 1947, a la edad de 89 años.






Fuente : www.historiasdelahistoria.com

UNA HISTORIA EN DOS IMAGENES


Esta es la historia de Florence Owens Thompson, contada con tan sólo dos imágenes. Fíjense, no hace falta más que eso.


La primera de ellas es una foto tomada por Dorothea Lange titulada Migrant Mother (1936). 

Aparece Florence con sus tres hijas en un campamento improvisado a la espera de que su marido y sus hijos varones regresen con algo de alimento. Esta foto ha sido el fiel reflejo de la Gran Depresión americana. 


 



Años después, en 1978, un periodista, Emmett Corrigan, decidió investigar qué fue de Florence y su familia. En la foto aparecen Florence y sus hijas 40 años después.








Florence fallecería en 1983 a la edad de 80 años.




LOS CAMPOS DE REASENTAMIENTO DE ROOSEVELT


Tras el ataque de la Marina Imperial Japonesa a la Flota del Pacífico de la Armada de los Estados Unidos en Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, y la posterior declaración de guerra de EEUU contra Japón, el gobierno de Franklin D. Roosevelt decretó el traslado e internamiento de los japoneses residentes en los EEUU – incluso de segunda y tercera generación, nisei y sansei respectivamente, con la ciudadanía estadounidense – en campos de reasentamiento (dígase, campos de concentración). 

La sospecha de que el ataque a Pearl Harbor había recibido la ayuda de japoneses residentes en Hawai y el miedo a que los ciudadanos de origen japonés actuasen como quinta columna, justificó la creación de estos campos. En 1942, la War Relocation Authority, el organismo responsable de la detención y el traslado, había construido diez campos en siete estados y transferido a ellos más de 100.000 personas.

Como en Hawai los ciudadanos de origen japonés suponían más de un tercio de la población total, la medida de internamiento no tuvo la misma rigurosidad que en el continente. Paralelamente a la ley de internamiento, el Departamento de Guerra emitió una orden para que se licenciase a todos los soldados de ascendencia japonesa del servicio activo. Sólo unos cientos quedaron en la Guardia Nacional de Hawai. Este pequeño grupo fue trasladado a un campamento de Wisconsin y allí tuvo que superar cientos de pruebas, demostrar su valía y jurar morir por los EEUU. 

El 1 de febrero de 1943, y tras justificar su lealtad a la patria, el gobierno americano revocó la orden y permitió a los ciudadanos estadounidenses de origen nipón, los de segunda y tercera generación, formar parte de las Fuerzas Armadas. Levantado el veto, se presentaron muchos voluntarios, sobre todo de Hawai, y se creó el 442º Regimiento de Combate compuesto casi en su totalidad por soldados de origen japonés. Durante toda la guerra, y adscritos al 442º, 14.000 soldados de origen japonés lucharon contra los alemanes en Italia, Francia y Alemania.

Ironías de la vida, este Regimiento ha sido el más galardonado con distinciones al mérito y al valor en toda la historia de los EEUU: un total de 18.143. De entre ellas 21 Medallas de Honor (la máxima condecoración militar de los EEUU). 

En 1988, el presidente Ronald Reagan firmaba la Ley de Libertades Civiles por la que se concedieron indemnizaciones a los ciudadanos americanos de origen japonés que habían sido internados durante la Segunda Guerra Mundial. La ley garantizaba a cada internado superviviente una indemnización de 20.000 y, además, se reconoció que el internamiento se basó en “los prejuicios raciales, la histeria bélica y la falta de liderazgo político“.



Fuente : www.historiasdelahistoria.com

STALINGRADO, LA BATALLA FINAL


La Batalla de Stalingrado fue un épico enfrentamiento entre las fuerzas alemanas de Adolf Hitler, que seguía con su imparable Operación Azul, y la defensa de los ejércitos soviéticos de Joseph Stalin  en las calles de esa ciudad (hoy Volgogrado) entre junio de 1942 y febrero de 1943, durante la «Gran Guerra Patriótica» (como se conoce en Rusia a la Segunda Guerra Mundial). Con bajas estimadas entre 1.640.000 a 2.000.000 de personas, entre soldados y civiles de ambos bandos, la Batalla de Stalingrado es considerada como la batalla más sangrienta en la historia de la humanidad.


Habiendo fracasado en capturar Moscú, Hitler se enfocó en los pozos petrolíferos del Cáucaso. La Operación Azul tenía como objetivos la captura de puntos fuertes en el Volga primero y, posteriormente, el avance al Cáucaso. En el último momento, Hitler cambió el plan, y ordenó que se dividieran las fuerzas disponibles para iniciar la captura del Volga y del Cáucaso al mismo tiempo.


El retroceso de los rusos hacia el Volga en dirección a Stalingrado convirtió a esa ciudad en objetivo. 


El 19 de julio de 1942 Stalin ordenó que Stalingrado quedase en estado de sitio total y se comenzaron los preparativos para resistir a los alemanes, que se acercaban. No se permitió a los civiles abandonar la ciudad (para alentar a todo el pueblo soviético con la valentía de los habitantes).


El 23 de julio Hitler, confiado en que la fuga del resto de los ejércitos rusos estaba en su fase final, ordenó al VI Ejército tomar Stalingrado, y al grupo de ejércitos restante proseguir rumbo al Cáucaso. La decisión de Hitler estaba mal tomada, pues había confiado prematuramente en el derrumbe del Ejército Rojo, lo cual estaba muy lejos de ser real. Hitler se había excedido de nuevo en subestimar al enemigo.


El VI ejército, desprovisto de unidades mecanizadas de consistencia, iba flanqueado por ejércitos de varias nacionalidades: rumanos, italianos, húngaros. Estas fuerzas de inferior calidad resultaron ser el talón de Aquiles de las fuerzas del General Fiedrich Paulus.


El 23 de agosto Stalingrado recibió su primer bombardeo usando los Heinkel 111 y Stukas. Se lanzaron 1.000 toneladas de bombas y se perdieron tan sólo tres aeroplanos. Murieron no menos de 5.000 personas ese día. El avance alemán por tierra procedía, y lo hacía de manera brutal y arrolladora.


Convergían sobre Stalingrado, por el sur, las 29º y 14º Divisiones motorizadas; por el Oeste se acercaba las 24º, la 94ª, 71º, 76ª y 295ª Divisiones de infantería blindada; por el norte y hacia el centro de la ciudad, la 100ª División de cazadores, la 389º y 60ª División de infantería motorizada. La ciudad era defendida en ese momento sólo por unos 40.000 soldados contra 400.000 alemanes. Estas tropas no sabían (y no debían saber, por motivos de seguridad) que el Ejército Rojo preparaba una ofensiva en gran escala contra el VI Ejército alemán.


Las fuerzas alemanas atenazaron Stalingrado. Hitler que no había deseado la guerra de guerrillas en Moscú ahora bramaba por la conquista de la ciudad, eso implicaba la guerra calle a calle, casa por casa, el tipo de combate para lo cual la Wehrmacht no estaba preparada. La toma del Cáucaso había fallado, y por tanto quedaba tomar la ciudad como una forma simbólica de ocultar la carencia estratégica de los pozos petroleros. Si lograba conquistarla abriría de nuevo la puerta a esa riqueza.


Los rusos reforzaron las defensas antiaéreas de la ciudad y asimismo fortificaron aquellos lugares donde se pudiera contener al enemigo, en especial la colina de Mamaev Kurgan y el barranco de Tsaritsa. Además desplegaron francotiradores, entre ellos el famoso Vasili Záitsev.


El 14 de septiembre, la 71ª División alemana llegó a Stalingrado presentando un frente de 3 km. El objetivo era atravesar la ciudad y apoderarse lo antes posible de la ribera oriental del Volga. Sin embargo, los alemanes empezaron a ser frenados en su embestida por las unidades rusas y los francotiradores. Las bajas alemanas comenzaron a ser elevadas ya que el soldado alemán no estaba entrenado para combatir en las calles, que es la lucha más dura entre todas las formas de combate; caían abatidos por francotiradores o minas antipersonales. Aún así lograron llegar a la plaza central de la ciudad.


Desde ahí, una división escogida de soldados alemanes capturó la «Casa de los Especialistas», donde se hicieron fuertes y comenzaran a disparar contra las lanchas que iban y venían trayendo soldados. Debido a la escasez de municiones y armamento, los rusos aplicaron la práctica del uno por uno donde se enviaban los soldados por parejas: uno con fusil y otro con municiones, la idea era, además de obtener un relevo inmediato en caso de la muerte de alguno, mostrar un gran número de soldados a los nazis. La escena se convirtió en una masacre, ya que los soldados rusos al desembarcar eran franco fácil para los alemanes. Tan arriesgada era la maniobra que muchos de ellos descendían de las lanchas amenazados por sus superiores a punto de pistola. La orden era avanzar contra la balacera alemana, si intentaban retroceder eran acribillados por sus propios compatriotas.


Las bajas alemanas entre el primer y segundo día de combate sumaron 2.500 efectivos, contra 6.000 soldados soviéticos; para los rusos la pérdida era terrorífica: casi 3.000 soldados morían por día.


Los alemanes usaron a civiles como escudo antichoque o para recoger a los soldados y oficiales alemanes muertos. Incluso en este escenario dantesco también se practicaba la política antisemita alemana, la Feldgendarmerie había estado capturando judíos y haciendo cautivos a civiles que fueran aptos para el trabajo, se ejecutaron unos 3.000 civiles judíos, entre ellos niños, por parte de los Sonderkommandos y unos 60.000 fueron enviados a Alemania para trabajos forzados.


Las tropas nazis pasaron a la ocupación de una ciudad casi totalmente destruida y con graves problemas de abastecimiento. Sin embargo, lo que para Hitler sería un auténtico paseo militar se convirtió en la mayor y más empecinada carnicería de todo el frente oriental de la Alemania nazi.


Pese a que la iniciativa, la razón de bajas enemigas per capita y los mejores medios técnicos correspondían a las tropas alemanas, el ejército nazi tuvo grandes dificultades en conquistar una ciudad que, al haber sido salvajemente bombardeada, constaba de condiciones ideales para una defensa calle por calle. Los ataques combinados de infantería y blindados resultaban inútiles en el caos de la lucha urbana.


La conquista del monte Mamaev Kurgan al centro de la ciudad se convirtió en una enconada lucha en que las banderas de ambos bandos ondearon alternadamente, los alemanes desplegaron todo un sistema de altavoces incitando a la deserción de los rusos, muchos se pasaron y se convirtieron en hiwis y muchos soldados rusos también fueron fusilados por acción u omisión frente a la deserción.


Las medidas impuestas por los generales rusos eran extremas, se envió a miles de soldados sin experiencia para apoderarse de las trincheras alemanas con una carnicería como resultado; sin embargo, sólo a ese tremendo costo se logró frenar y desgastar la superioridad técnica alemana. Pronto la ciudad se cubrió de una atmósfera repulsiva y pútrida, los cadáveres de ambos bandos se descomponían bajo los escombros, la pestilencia y las enfermedades pronto se hicieron sentir.


Las tropas alemanas lograron penetrar en la ciudad o lo que quedaba de ella y conquistarla en un 90%, nunca se hicieron completamente con el total, puesto que los muelles no pudieron ser alcanzados. Y mientras los muelles estuvieran en manos soviéticas, los refuerzos y suministros necesarios para proseguir la batalla podrían afluir con regularidad.


Para octubre, los alemanes no habían conquistado la totalidad de la ciudad, pero si ya llevaban ocupada el 80% de ella. En ese octubre, los alemanes capturaron las fábricas de tractores Octubre Rojo y de cañones Barricady, las bajas rusas se incrementaron a razón de 4.000 soldados diarios. Los heridos rusos se arrastraban a la orilla del Volga con la efímera esperanza de poder ser auxiliados, miles murieron congelados. Lo que los rusos no podían notar era que los alemanes estaban al borde de su capacidad ofensiva, de hecho no tenían las suficientes fuerzas para conquistar la ciudad, pues la línea de abastecimientos era insuficiente.


Los Sonderkommandos se retiraron de Stalingrado el 15 de septiembre, cuando ya habían matado a casi 4.000 civiles.


Hitler y sus comandantes cayeron en la cuenta de que no podrían tomar la ciudad en otoño. El invierno se aproximaba, por tanto se hicieron todos los arreglos para pasar allí el más crudo de los inviernos, en recuerdo del terrible invierno anterior. Para fines de octubre se dejaron sentir las enfermedades en el soldado alemán: paratifoidea, tifus, disentería, empezaron a hacer estragos.


A fines de octubre los alemanes se enteraron por medio de prisioneros de que los rusos preparaban una gigantesca contraofensiva. Ellos mismos habían notado los movimientos en sus flancos. Para protegerse, habían levantado una barrera en su flanco izquierdo para prevenir los ataques procedentes por el norte, sirviéndose de las unidades rumanas, italianas y húngaras.


En efecto, el alto mando soviético preparaba una gran ofensiva dirigida a esos flancos y se estaba acumulando cerca de 1.700.000 hombres, es decir, cerca de 200 divisiones, la mayoría siberianas, además de carros de combate y cañones procedentes de Moscú y los urales.


Llegó el invierno con sus nevadas y la ciudad quedó sumida en un manto blanco con temperaturas que rondaban los -18 °C. Los combates callejeros cesaron casi por completo durante la noche.


De noche, los grupos enfrentados hacían señales de tregua temporales con banderas que asomaban en los orificios de las ruinas. Y se permitía tácitamente retirar algunos caídos en la tierra de nadie, y además se realizó un intercambio no oficial de abastos entre pequeños grupos de ambos bandos, realizado muy a escondidas en treguas concertadas espontáneamente. De ser sorprendidos por la oficialidad, la ejecución era inmediata por confraternizar con el enemigo. De día, la lucha se reanudaba.


El 19 de noviembre de 1942, los 3.500 cañones rusos comenzaron a machacar despiadadamente las líneas enemigas más débiles entre Serafimovih y Klestkaya, entre la nieve y la bruma mortecina del paisaje. Al son de trompetas, los obuses y Katiushas se dejaron caer en el sector rumano. Después de una hora de martilleo, los batallones de fusileros avanzaron sobre las filas de rumanos e italianos. Los Stukas acudieron al lugar del desastre y ya nada se pudo hacer, salvo ametrallar a los fusileros rusos. El desastre era total, el VIº Ejército alemán quedó encerrado en Stalingrado con unos 250.000 hombres y sin suministros mayores. A pesar de que el general alemán Paulus intentó retirar a su gente antes de que fuera tarde, el obsesionado Hitler no se lo permitió.

Las tenazas soviéticas se cerraron en menos de 96 horas de lucha, para el 24 de noviembre ya era imposible fugarse de Stalingrado. A quienes lo intentaron les cayó encima el Ejército Soviético y fueron aniquilados sin contemplaciones.


De este modo, unos 250.000 soldados quedaron atrapados en una bolsa con la orden, por parte de Hitler, de no retroceder ni rendirse. Pese a que Göring, mariscal del aire y jefe supremo de la Luftwaffe, prometió abastecer a las tropas desde el aire, la llegada de recursos a las tropas alemanas fue casi imposible y apenas se realizaron algunos vuelos.


Stalingrado se convirtió en un caldero donde sin agua ni alimentos y atacados por las epidemias y en medio del pútrido olor a descomposición, los alemanes se aprestaron a sufrir un indefinido asedio en medio de las mayores penurias. Hitler nombró a Paulus Mariscal de Campo, ya que ningún mariscal alemán se había rendido en la historia militar alemana y esperaba que Paulus no le fallara sin antes entregar su vida. 

Para principios de diciembre, se empezaron a verificar las primeras bajas por inanición. A pesar de todo, los alemanes trataron de conservar la disciplina y la organización funcionó regularmente. 


Solo un aeródromo quedaba disponible, en Pitomnik, y algunos Junker 52 llegaron con abastecimientos y de vuelta, empezaron a evacuar heridos, los pocos aviones no daban abasto y los afortunados que podían subir escapaban del infierno, los heridos colgaban de las puertas y algunos desesperados se aventuraban en las alas, ninguno llegó a salvo.


Además unos 10.000 civiles rusos quedaron atrapados en la bolsa también, de los cuales nunca se volvió a tener noticia.


El 18 de diciembre Paulus inspeccionó su frente y comprobó que la moral combativa y el estado físico general de sus hombres lentamente se desintegraba. Se impuso un riguroso racionamiento para intentar pasar el invierno. Paulus quien era admirador incondicional de Hitler, se dio cuenta que para el Führer el VI Ejército o lo que quedara de él era poco menos que una pieza sacrificable en el juego de la guerra, la vida de los soldados no tenía la menor importancia para él.


El 25 de diciembre, en el Kessel, murieron 1.280 soldados de frío y de hambre. Para el año nuevo, los rusos montaron una serie de cocinas y realizaron fiestas en la orilla sur del Volga con el doble objetivo de celebrar el año y mortificar a los alemanes encerrados. Para peor en los primeros días del año los soviéticos realizaron un estrechamiento del perímetro y capturaron el único aeródromo que servía de conexión con el mundo exterior, el Pitomnik. Las penurias se multiplicaron en el 6º Ejército Alemán, las epidemias diezmaban los soldados, la disciplina ya no existía y el hambre era tan atroz que los alemanes sacrificaron caballos, perros y ratas para poder comérselos.


El 28 de enero Paulus trasladó el cuartel general hacia los sótanos del Univermag y allí se hacinaron unos 3.000 heridos de diversa consideración, enfermos de tifus, paratifoidea y disentería, a aquellos casos graves o que requerían cirugía prolongada eran colocados afuera para que murieran de frío. Pronto se hizo un muro de 2 metros de alto que rodeaba el edificio, los ladrillos del muro eran cadáveres.


Un aviso le llegó el 30 de enero de parte de Hitler a Paulus, le sugería que se suicidara ya que le había nombrado Mariscal de Campo y bajo las órdenes de Hitler ningún Mariscal se podría entregar vivo al enemigo. Un tanque ruso se acercó al cuartel general de Paulus, en el venía un intérprete que había sido enviado por Paulus, el mayor Behr. El 31 de enero en horas de la mañana Paulus se rendía con cerca de 30.000 soldados, los restos de un ejèrcito de 250.000 hombres. Los 3.000 heridos del Univermag fueron rematados por los rusos.


Es así como se conviertió en el primer mariscal en capitular en la historia alemana, desobedeciendo las órdenes de Hitler, atenazado por las tropas soviéticas, la falta de alimentos y el frío polar de la estepa rusa, para el que sus tropas no tenían material suficiente.


Unos 500.000 prisioneros sumados entre alemanes y aliados partieron rumbo a Siberia y una parte de ellos fue utilizada para reconstruir la ciudad, no sin antes sacar los cadáveres alemanes para ser incendiados en una pira en las afueras. Unos 400.000 prisioneros murieron en los meses siguientes, en muchos casos de hambre. Otros 25.000 se quedaron para reconstruir la ciudad, no más de 10.000 sobrevivieron. Los mercenarios rusos y ucranianos que lucharon al lado de los alemanes, unos 50.000 al inicio de la batalla, fueron ejecutados inmediatamente.


Las consecuencias de esta catástrofe nazi fueron inmensas y de gran alcance. Por primera vez, Alemania perdía la iniciativa de la guerra y tenía que colocarse a la defensiva. Alemania ya no podría avanzar más hacia el este. Después de esta batalla la Unión Soviética surgió engrandecida y con la iniciativa de la guerra que la asolaba en las manos de sus líderes.


Además, Alemania perdió todo el VI Ejército e incontables recursos mecánicos que no se pudieron reemplazar con la misma facilidad con que la URSS podía con sus propias bajas (aún más terribles incluso que las alemanas).


Los rusos, aparte de recibir una ciudad derruida al 99%, habían sufrido dos millones de civiles muertos y más de 750.000 bajas en soldados. De estos, 13.000 habían muerto ejecutados por sus propios compatriotas, acusados de cobardía, deserción, colaboracionismo, etc.


Paulus sobrevivió a la guerra y volvió a Alemania en 1952.
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