
Afortunadamente Bob Dylan siempre hizo lo que quizo. A pesar de que su autenticidad y su honestidad no haya sido siempre aprobada por la opinión pública, el Picasso del rock - como lo definió Bono (líder de U2 para algún desprevenido) - siempre se mantuvo fiel a sí mismo, y haciendo caso omiso a las críticas, los abucheos y los embates muchas veces maliciosos de la prensa, siguió haciendo lo que quizo.
De muy joven se marchó de su casa de Hibbing, Minnessotta hacia Nueva York en busca de su destino artístico y con ansias de conocer a su admirado Woody Guthrie. A pesar de que sus padres no estuvieron de acuerdo en que dejara la Universidad, Bob hizo lo que quizo.
Pronto estuvo instalado en el Greenwich Village - barrio bohemio de Nueva York donde se aglomeraban los artistas under -, donde llegó a tocar por un dólar la noche. Pero su talento lo ayudó a sobresalir por sobre el resto y pronto se convirtió en una figura de la escena folk neoyorquina. Con su segundo LP "The Freewheelin’ Bob Dylan" - que incluía su clásico "Blowin’ in the wind", alcanzó la fama y se convirtió en un ícono de la canción de protesta. Pero este encuadre político-social de su figura lo incomodaba, entonces volvió a hacer lo que quizo, se calzó la guitarra eléctrica, se rodeó de un par de buenos músicos y se presentó en el Newport Folk Festival de 1965 con una estruendosa versión de "Maggie’s farm" - hoy devenido en clásico - que dejó estupefactos a algunos y furiosos a otros. Los abucheos no tardaron en llegar desde el público. Bob los escuchó y terminó bajando del escenario con lágrimas en los ojos. Pero en todo caso, había hecho lo que quería una vez más.
Con la llegada de "Highway 61 revisited" - que incluía la célebre "Like a rolling stone" - el matrimonio terminó de consumarse. El rock y la poesía se fundieron por primera vez en la historia, dando origen a una nueva era en la música popular contemporánea. Pero el cambio no fue fácil, Bob y The Hawks - luego The Band - tuvieron que resistir unos cuantos gestos desaprovatorios en sus presentaciones y el enfado de los puristas. Una de ellas quedó perfectamente registrada en una cinta que con los años, luego de recorrer el mundo como grabación pirata, llegó a formar parte de la discografía oficial de Dylan como: The Bootleg Series Vol. 4: Bob Dylan Live 1966, The "Royal Albert Hall" Concert. Al final del concierto, un seguidor, enojado con el sonido eléctrico de Dylan, gritó: "¡Judas!", a lo que Dylan respondió: "No te creo. Eres un mentiroso", antes de volverse a la banda y ordenar fuera de micrófono: "¡toquen lo más alto que puedan!", y entonces se zambulleron en una explosiva versión de "Like a Rolling Stone". La agresión fue inútil, Bob aquella noche, hizo una vez más lo que quizo.

Durante este autoexilio, alejado de los escenarios y de la psicodelia de finales de los 60, Bob editó una serie de LPs con orientación a la música country, siendo nuevamente criticado por su nuevo giro musical. Sin embargo "John Wesley Harding", un disco plagado de metáforas religiosas y personajes legendarios, incluye "All along the watchtower", uno de sus temas más versionados posteriormente - Jimi Hendrix y U2 incluidos -. Y sí, una vez más, hizo lo que quizo.
Una noche, cuando nadie lo esperaba, volvió a presentarse en público. Fue en el Madison Square Garden de Nueva York, en ocasión del Concierto para Bangladesh organizado por su amigo George Harrison a beneficio total de aquel país. Dice la crónica que se llevó una ovasión tan grande como la que hubiesen logrado Jesús y Gandhi cantando a dúo "Satisfaction". Volvió una noche, después de muchos años, cuando él quizo.


Lou Reed, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Bono, Neil Young, Bruce Springsteen, Tom Petty, The Beatles, Van Morrison, Leonard Cohen, Jerry García, David Bowie, Bryan Ferry, Roger Waters, Ian Hunter, Paul Simon, David Gilmour, Nick Cave, Keith Richards, Patti Smith, Iggy Pop, Jack White, Ronnie Wood, Billy Joel, Eddie Vedder, Stevie Wonder, Roger McGuinn y Tom Waits, entre otros, han reconocido la importancia de Dylan en la música contemporánea. También los cantautores españoles Joaquín Sabina, Enrique Bunbury y Nacho Vegas, así como los argentinos Andrés Calamaro, Charly García y León Gieco.
Bob Dylan tuvo que soportar duras críticas, abucheos en sus presentaciones y grandes fracasos, como todo artista que ve más allá. Como Eric Burdon dijo claramente: "Simplemente nos llevó ventaja a todos". Bob abrió las puertas para que todos salgan a jugar, a partir de él, de su sacrificio, todo estuvo permitido. Todo gracias a que él siempre hizo lo que quizo.
Afortunadamente.
Por Gabriel Real | La Sodera 2012
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