CARTA DEL JEFE INDIO NOAH SEALTH

En el año 1854 el jefe indio Noah Sealth respondió de una forma muy especial a la propuesta del presidente Franklin Pierce para crear una reserva india y acabar con los enfrentamientos entre indios y blancos. Suponía el despojo de las tierras indias. En el año 1855 se firmó el tratado de Point Elliot, con el que se consumaba el despojo de las tierras a los nativos indios. Noah Sealth, con su respuesta al presidente, creó el primer manifiesto en defensa del medio ambiente y la naturaleza que ha perdurado en el tiempo. El jefe indio murió el 7 de junio de 1866 a la edad de 80 años. Su memoria ha quedado en el tiempo y sus palabras continúan vigentes. Recomendamos leer con atención esta burbuja:


"¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.



Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos? 




Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.




Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.




Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.



El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.



Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.




Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás solo un desierto. No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.




No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos. Pero quizás también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, despues de todo, ¿Para qué sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.




Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir. 




¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; porque lo que le sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.




Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurriría a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. 




Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.




Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; el es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. 




Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminarán hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes.. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde esta el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia."



LA GUERRA DE LAS BOMBAS MOLOTOV

Después de casi 800 años de ser un territorio disputado entre Suecia, la Rusia Imperial y la República de Nóvgorod, Finlandia consiguió declararse independiente el 6 de diciembre de 1917 y en apenas un mes consiguió también el reconocimiento internacional.

El primer año de independencia fue muy duro y las revoluciones de la vecina Rusia terminaron retumbando en Finlandia, donde los socialistas –apoyados por los bolcheviques rusos– intentaron terminar con la recién conseguida independencia provocando una breve, pero intensa, guerra civil que vio su fin gracias al apoyo alemán.

La división interna de Finlandia se mantuvo más allá de la guerra civil, pero gracias a las concesiones de la derecha y de la izquierda –que únicamente buscaban reconstruir un país desolado– permitieron que en apenas 20 años Finlandia pudiera disfrutar de un placentero presente y tener un futuro alentador.

Poco antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Finlandia aún era una democracia muy joven y, aunque veinte años de autodeterminación pueden parecer pocos para conseguir una identidad, los fineses no iban a permitirse perderla y por ello iban a dar hasta sus vidas.

La joven Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ante el miedo del afán expansionista de Hitler, quería afianzar su posición en Europa. Las buenas relaciones entre Alemania y Finlandia durante la Guerra Civil Finlandesa y la poca distancia que separaba la costa finlandesa de Leningrado –tan sólo 32 kilómetros– provocaron que la URSS comenzase unas negociaciones diplomáticas con Finlandia para poder construir una defensa unida contra Alemania, que sutilmente exigía la cesión de su territorio.

El tajante rechazo de Finlandia fue seguido de fuertes presiones soviéticas. El tira y afloja se mantuvo durante año y medio, hasta que en octubre de 1939, cuando la URSS y Alemania ya se habían repartido Polonia según el Pacto Ribbentrop-Mólotov, los soviéticos lanzaron un ultimátum a Finlandia. En él se exigía a Finlandia que replegase su frontera 25 km al norte para poder proteger a Leningrado, así como la cesión de todas las islas finlandesas en el Golfo de Finlandia y la península de Hanko.

Finlandia sabía que la URSS podía ser un enemigo demasiado poderoso y estuvo dispuesta a aceptar todas las exigencias soviéticas menos la cesión de la península de Hanko, ya que la proximidad de Helsinki podría hacer peligrar la independencia que tanto tiempo les había costado conseguir. Este rechazo parcial no sentó bien en las altas esferas soviéticas, por lo que el 13 de noviembre de 1939 se rompieron todas las negociaciones.

El 30 de noviembre de aquel mismo año, sin una previa declaración de guerra, las tropas soviéticas invadieron el territorio finlandés atravesando con treinta divisiones los 1.200 kilómetros de frontera compartida con tanques e infantería superando en tres el número de tropas finlandesas. Simultáneamente, las baterías de costa comenzaron los disparos sobre Helsinki apoyadas por ataques aéreos. Fue así como dio comienzo a la cruenta Guerra de Invierno.

Pese a la aparente supremacía soviética –que de hecho esperaba una victoria rápida y limpia– la resistencia finlandesa, con el mariscal Carl Gustaf Emil Mannerheim al mando, resistió fuerte y duramente. Esta situación hizo perder a la URSS credibilidad internacional, los continuos bombardeos para forzar la anexión no estaban bien vistos, por lo que el comisario soviético de asuntos exteriores, Viacheslav Mólotov, intentó maquillar la situación proclamando en una rueda de prensa que la URSS no estaba bombardeando Finlandia, sino que estaba repartiendo comida para combatir la hambruna. Fue así como los fineses comenzaron a llamar a las bombas rusas –RRAB-3– cestas de pan Molotov.

Los finlandeses no tardaron en responder: Si Molotov ponía la comida, ellos pondrían la bebida. Fue así como los soldados finlandeses del frente empezaron a llamar Cóctel Molotov a las botellas cargadas de petróleo, alquitrán, queroseno y clorato de potasio con las que la infantería atacaba a los tanques rusos. Lo que podría haber quedado en una anécdota, al comprobar su efectividad contra los tanques rusos, se convirtió en un arma clave en la Guerra de Invierno, durante la que los finlandeses llegaron a producir más de 450.000 Cócteles Molotov.

Pese a la férrea resistencia, la Unión Soviética continuó mandando ofensivas hasta que el 29 de Febrero de 1940, tres meses después del comienzo de la guerra, el gobierno finlandés se mostró dispuesto a entablar negociaciones de paz con la URSS, adelantándose al apoyo que el Reino Unido y Francia ya habían prometido a través del norte de Noruega.

Nota: La Guerra de Invierno no fue el primer lugar donde se registró el uso del Cóctel Molotov, ya que está registrado su uso esporádico durante la Guerra de Independencia Irlandesa y algo más elaborado por las tropas nacionalistas durante la Guerra Civil Española en su primer asalto a Madrid contra tanques soviéticos. Aun así, los finlandeses fueron capaces de mejorar su composición, mejorando su capacidad explosiva e incendiaria.

Fuente: http://recuerdosdepandora.com

DREXLER Y EL OSCAR

Al otro lado del río es una canción compuesta por el cantautor uruguayo Jorge Drexler, la primera interpretada en castellano en ser nominada y premiada con un Oscar en la categoría mejor canción original, en el año 2005.

Esta canción fue creada para la película Diarios de motocicleta, la cual narra el primer viaje del Che Guevara por América Latina.

Los organizadores del evento de entrega de los Premios Oscar decidieron que el cantautor uruguayo no debía interpretar su canción en la ceremonia por considerar que Drexler no es una figura lo suficientemente conocida en Estados Unidos como para hacerlo, y durante la ceremonia de entrega, la canción fue interpretada por el actor Antonio Banderas acompañado del guitarrista Carlos Santana

Días antes, Drexler había mostrado su disconformidad por este hecho por lo que, cuando se acercó a recibir el premio en lugar de dar el respectivo discurso de agradecimiento interpretó un fragmento de su canción a cappella, obteniendo de alguna manera su revancha.

STEVEN CALLAHAN: 76 DIAS A LA DERIVA

Steven Callahan estudió filosofía en la universidad. No contento con sus posibilidades laborales se entrenó   como ingeniero naval, gracias a lo cual comenzó a diseñar y construir embarcaciones. Con esas mismas embarcaciones que el diseñaba practicó navegación, y en barco viajó a lo largo y ancho de todo el mundo. Su vida fue la de cualquier amante de la mar hasta comienzos de los 80. Entonces comenzó un viaje en barco que cambiaría su vida.

Callahan salió del puerto de Newport, en Rhode Island, en 1981 tripulando Napoleon Solo, una embarcación diseñada y construida por él mismo. Su primera parada fue en Las Bermudas, donde recogió a su amigo Chris Latchem, junto al que partió a Inglaterra. 

Allí, Callahan pasó unos días junto a Chris, y a la llegada del otoño decidió partir en solitario desde Penzance dirigiéndose hacia el sur. En las siguientes semanas surcó las aguas de la costa francesa haciendo una parada a causa del mal tiempo en La Coruña. El temporal había dañado notablemente al Napoleon Solo, por lo que tuvo que detenerse unos días a reparar los daños y así poder continuar su viaje.

Continuando hacia el sur, surcó la costa de Portugal, pasó por Madeira y se dirigió de nuevo hacia el sur, llegando a las Islas Canarias, donde haría una nueva parada para abastecerse. Tras unos días decidió que su viaje por el lado este del Atlántico había finalizado, por lo que puso su siguiente objetivo en Antigua, en su continente natal.

Napoleón Solo, la embarcación de Steven Callahan
El 29 de Enero de 1982, Steven Callahan partió de la isla de El Hierro a bordo del Napoleon Solo. Después de sólo siete días, la pesadilla comenzó. Después de una pequeña tormenta, un agujero había aparecido en la embarcación y el agua estaba entrando a una velocidad que le impediría llegar a América. 

Por suerte, Callahan era un tipo muy precavido, así que hinchó su bote salvavidas y se pasó a él. Después, pasó al bote todo lo que tuvo tiempo de salvar: un saco de dormir, arpones, un cojín, un kit de primeros auxilios, algo de comida, mapas de navegación, bengalas de humo, dos destiladores de agua y un manual de supervivencia escrito por Dougal Robertson.

Completamente a la deriva, la embarcación continuó camino de América, alejándose cada vez más de tierra firme. A los pocos días, se vio obligado a empezar a pescar y a encontrar un modo de optimizar sus días y su supervivencia, esperando a que algún barco lo encontrase. A lo largo de los días fue avistando algunos barcos, pero ninguno lo suficientemente cerca como para que se percatase de su presencia. Las bengalas no surtían el efecto, pero Callahan en ningún momento desesperó lo más mínimo.

Así pasaron un total de 76 días hasta que el 20 de Abril de 1982, en plena noche, avistó por primera vez luces de civilización en el horizonte. Se trataba de la isla de Marie Galante, al suroeste de Guadalupe. Al día siguiente, un pescador le encontró y lo ayudó a alcanzar por fin tierra firme, después de 83 días en la mar, 76 de los cuales totalmente a la deriva.

Fuente: www.recuerdosdepandora.com

HORACE GREASLEY, EL HOMBRE QUE ENFRENTO A HIMMLEY

Horace Greasley frente a Himmler
Con la burbuja de hoy conoceremos a otro de esos héroes anónimos de los que la historia se ha nutrido. 

Horace Greasley, a pesar de ser un completo desconocido para la mayoría de nosotros, fue protagonista de una situación tan osada como insólita, que quedó plasmada para la eternidad en la fotografía que ilustra esta entrada.

La misma fue tomada en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, e ilustra un momento en el que Heinrich Himmler satisfacía su morbo visitando a los prisioneros. Y allí aparece nuestro protagonista, poniendo sin duda su pellejo en riesgo, parado estoicamente frente al líder nazi, al otro lado de la alambrada, con el torso desnudo, dejando ver su delgadez extrema y pidiendo comida para él y para sus compañeros.

Horace Joseph Greasley, apodado Jim, nació el 25 de diciembre de 1918 en Ibstock, un pequeño pueblo de Inglaterra. Su vida no tuvo nada recalcable hasta que en 1938 Hitler invadió Checoslovaquia. Inmediatamente Inglaterra declaró reservistas a todos los hombres entre 18 y 40 años, siendo Horace incluido en la primera llamada a filas.

A finales de 1939, Horace fue sometido a siete semanas de entrenamiento, tras los cuales, fue enviado en un destacamento a Francia como parte de una fuerza de expedición británica. El 25 de mayo de 1940, durante la retirada de la Operación Dinamo, Horace fue capturado por las tropas alemanas en Carvin, una pequeña localidad al sur de Lille.

Las siguientes 10 semanas Horace marchó junto al resto de prisioneros a pie, atravesando Bélgica y Holanda. Una vez que alcanzaron Alemania, los pocos supervivientes del trayecto fueron trasladados al campo de prisioneros de Silesia.

De ahí Horace fue trasladado a Lamsdorf, donde conoció a Rosa Rauchbach, la hija del director de la cantera de mármol de campo de prisioneros. De ella se enamoró, el amor fue correspondido y comenzaron un romance y una increíble historia. Mientras ambos estuvieron trabajando en el mismo campo, fue relativamente sencillo encontrar momentos de intimidad. El reto comenzó el día que Rosa fue enviada a un anexo de Auschwitz, a más de 60km de distancia. Horace, en un intento desesperado de mantener el contacto con ella y aprovechándose de la escasa guardia a causa de la lejanía de cualquier frontera de escape, comenzó a salir de forma esporádica del campo de prisioneros para visitarla y volver sigilosamente al poco tiempo.

Durante casi cinco años mantuvieron su furtivo romance, hasta el 24 de mayo de 1945, día en que Horace fue liberado. Inmediatamente fue trasladado a Inglaterra y, al final la guerra, recibió varias cartas de Rosa. Lamentablemente, nunca pudieron volver a verse, ya que Rosa falleció en el parto del que posiblemente hubiera sido el hijo de Horace.

En el año 2008, cuando Horace cumplió los 90 años, se fue, probablemente en busca de Rosa.

JOHN SSEBUNYA, EL VERDADERO HOMBRE MONO


John Ssebunya nació en Kabonge, un pueblo cerca de Bombo, en Uganda. Desgraciadamente con tan sólo dos años fue testigo de cómo su padre asesinaba a su madre, para luego abandonarlo en plena jungla, donde perdió todo contacto con la sociedad. Su desaparición, a falta de una familia que la denunciase, cayó en el olvido durante años.

Tres años más tarde, en 1991, una mujer de una tribu cercana, mientras buscaba algo de comida en la jungla, se encontró con un joven niño de 5 años. Inmediatamente volvió al poblado para informar al resto de la tribu de hallazgo, y fueron varios los que volvieron al lugar, donde se encontraron no sólo a un niño huraño y reticente de ir con ellos, sino a toda una familia de monos que luchaban lanzando ramas y piedras para impedir que se lo llevaran.

Durante tres años, John Ssebunya había sido criado y adoptado por una familia de monos, que más tarde fueron identificados como cercopitecos verdes, los cuales no sólo le permitieron formar parte de su grupo, sino que además le enseñaron todas sus costumbres, así como los métodos de supervivencia necesarios para la selva.

Finalmente, consiguieron llevar a John a un cercano orfanato cristiano. En aquel momento, John padecía hipertricosis, un hecho bastante común en los niños salvajes, tenía el cuerpo repleto de cicatrices y heridas, no toleraba la comida cocinada y sus marcas en las rodillas mostraban que aún no había aprendido a andar.

A lo largo de ocho años, John se adaptó a las costumbres humanas, aprendiendo a andar y desapareciendo además su hipertricosis. En el orfanato, además de aprender a andar, aprendió a tocar algún instrumento y entró a formar parte del coro con el cual viajó a Inglaterra para una gira de tres semanas en 1999.

Fuente: www.recuerdosdepandora.com

ERICH MÜHSAM Y EL CHIMPANCE


Erich Mühsam lo tenía todo para ser blanco del odio nazista. Alemán, judío, anarquista, vegetariano, ecologista y poeta en unos años y lugares (la entreguerra centroeuropea) en los que cada una de esas atribuciones era por sí sola una garantía de condena. Si cada nombre es un destino, Erich lo clava con su apellido: mühsam significa penoso en alemán. Penosos serían los últimos meses de nuestro poeta.

Erich había nacido en Berlín, allá por el año 1878. Su temprana simpatía por los movimientos socialistas le acarrea expulsiones disciplinares que le impiden continuar los estudios juveniles. Entrado el nuevo siglo, el anhelo panfletario se le enciende y de qué manera. Erich escribe versos revolucionarios, colabora en revistas radicales y publica artículos bajo un ideal socialista que cada vez más tiende hacia el anarquismo sin violencia.

Siempre en movimiento por diversas ciudades del continente, las continuas detenciones no parecían enfriar el ánimo de Mühsam. Ecologista cosmopolita, se rinde a la naturaleza componiendo himnos dedicados a los animales. Optimista prometeico, jamás fue un iluso, conociendo como conocía las delicias de tanta cárcel. Su vigor lo empujaba a fundar revistas, a escribir obras de teatro, a luchar por los presos políticos que poblaban las prisiones de la época.

Cuando en 1933, Hitler llega al poder en Alemania, Erich Mühsam para nunca recuperar su libertad. Fue destinado a distintos campos de concentración, donde fue torturado reiteradamente. Entonces se produjo un hecho increíble para los agnósticos y milagroso para los religiosos.

En la casa de un científico encarcelado por su origen hebreo los miembros de las SA habían encontrado un chimpancé. La perversa imaginación nazi, no conocía escrúpulos; a uno de  ellos se le ocurrió una sádica idea: encerrarlo, maltratarlo y no darle de comer durante cuatro días, y  luego llevárselo al vegetariano a ver qué sucedía. Así fue.

Erich, apenas un despojo ya de carne humana, vio abrirse la puerta de su celda entre las risas obscenas de los guardianes. El mono apareció delante de sus narices. Los nazis gozaban de antemano con la escena del chimpancé excitado devorando al poeta defensor de animales. El simio se acercó a Mühsam, se detuvo enfrente, se arrodilló y, para desilución de los que reían hasta entonces a carcajadas desde afuera, se puso a lamer las llagas abiertas del prisionero.


De aquellos nazis risueños sólo sabemos que hoy habitan el infierno del olvido, en cuanto a Erich y el chimpancé, ni uno ni otro pudieron evitar su cruel destino, pero hoy ocupan un lugar juntos en los cielos de nuestra memoria.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...